jueves, 30 de junio de 2016

Mi reseña sobre "La transformación y otros relatos" de Franz Kafka



Buenas tardes!!

Este es el primer libro que he tenido el gusto de leer para el club de lectura de la biblioteca donde estoy inscrita actualmente. Quiero dar las gracias a Ramón por conseguirlo tan pronto, y a él, y a todos los demás, por su cálida bienvenida. Estoy muy contenta por formar parte de este fantástico grupo, al que iré conociendo poco a poco. Aunque hayan llegado las vacaciones, a partir de septiembre, asistiré a todas las reuniones que pueda.

Y dicho esto, os comento mis impresiones de este libro, que no es el tipo de lectura que suelo tener entre mis habituales. 
Había oído hablar de Kafka solo un poquito, y nunca antes había leído sobre él o sus obras, pero sin duda este libro es muy interesante.
En él se habla sobre sus comienzos en el mundo editorial, sobre su estilo, y también es un poco biográfico al principio, lo que creo que ayuda bastante para entender sus escritos. 
Era un hombre muy perfeccionista en su profesión como escritor, crítico consigo mismo, y una persona que además, tenía problemas en su hogar, por su amor por las letras y también a causa de su enfermedad.

Sus relatos cortos son algo difíciles de seguir, y para mí, incluso de comprender, ya que no tienen un final claro, sino que presentan una escena, un sentimiento, una impresión, de modo que el narrador, y la situación en los que se desarrollan, en muchos casos, ni siquiera están claros.

Me llamó la atención "Transeuntes" por cómo expone los detalles que describe, y no me gustó el de "Vestidos" y "Rechazo"; me pareció una reflexión despectiva y sosa sobre el género femenino. Lo hace parecer superficial y en mi opinión, lo desprestigia demasiado. Supongo que la educación que se recibía entonces, influyó en ello también.
"La transformación" me pareció un relato muy triste, oscuro y reflexivo. Creo que es un extraño reflejo de la visión que tenía la familia de Kafka con él, o incluso él, consigo mismo. 
Su obra en general me parece oscura y triste. Creo que volcaba en sus escritos todos sus sueños rotos, frustraciones y desilusiones. 
Es compleja e interesante. Entiendo que fascine desde un punto de vista psicológico, porque Kafka deja su huella en cada una de sus palabras. En resumen, si sienten curiosidad por conocer las peculiaridades de este reconocido autor, os animo a sumergiros en cualquiera de sus textos. Os invitará a la reflexión. 

Saludos!!

lunes, 27 de junio de 2016

Mi reseña sobre "Tiéntame" de Elena Montagud


Buenos días! Os traigo una nueva reseña, y por supuesto, mi recomendación. 
Hace un año cayó en mis manos esta novela, gracias a la autora y al sorteo de Sumergida entre libros románticos. 
Aunque haya tardado meses en poder leerla, debido a la enorme lista de lecturas que tengo pendiente, me alegra haberlo hecho. La he disfrutado mucho.

Es una historia preciosa, adictiva y sensual. Está muy bien escrita, y se lee fácilmente de un tirón. La terminé en apenas dos tardes.

Los personajes están muy bien construidos, tienen sus más y sus menos. Confieso que a veces me daban ganas de sacudirles para que pusieran las cartas sobre la mesa, porque cuando guardan sus sentimientos, lo único que consiguen es sufrir. 
Sara es estudiante de la universidad, aunque es una chica dura, valiente y sensata, cuando conoce a Abel, todo su mundo cambia por completo.
Abel es un fotógrafo famoso de gran talento, un don Juan, que cuando se cruza con Sara, parece que se convierte en una nueva persona. Poco a poco irá descubriendo qué merece la pena y qué no.

Su historia es intensa, apasionada y nada sencilla, puesto que encuentran obstáculos en su relación desde el principio y deberán superarlos para poder estar juntos como ambos desean. 

Las cosas que merecen la pena en la vida, no siempre son fáciles, pero hay que luchar hasta el final; el amor es una de esas cosas.

Estoy deseando continuar con esta historia, así que ya os contaré mi opinión sobre el final. Seguro que será fantástico.

Podéis adquirirla aquí.

jueves, 23 de junio de 2016

"Por el amor de una dama" - Fragmento Capítulo 6

Buenos días! Aquí os dejo un nuevo fragmento de mi nueva novela. Espero que os guste. Está lleno de sorpresas, y es uno de los más intensos que hay en el libro.



No pudo llegar a tocar la puerta, porque los gritos que se oían desde fuera la dejaron desconcertada, y asustada.

—No tenías ningún derecho a amenazar a Roselyn para que se marchara —gritó Richard.

Helen pudo distinguir la otra voz como la de Thomas.

—Ahora estás casado. No puedes seguir manteniendo a esa mujer. Padre jamás permitirá que sigas por ese camino —le increpó este.

—Es mi vida —atacó alzando la voz.

—¿Y qué pasa con tu esposa? —inquirió Thomas.

—Sabes muy bien que solo es un contrato, es la que tiene el título de marquesa, pero nada más —dijo con un evidente desprecio.

Hubo un silencio ensordecedor. Helen dejó escapar un quejido y se llevó las manos al pecho. Aunque sabía la verdad, oírlo de sus labios era doloroso hasta un nivel que no creyó posible llegar a alcanzar. Y por si fuera poco, Thomas también lo sabía ya. Ahora la miraría con compasión, pensó horrorizada.
 
—¡Dame la carta de una vez! —exclamó Richard.

Más silencio, seguido por unos fuertes golpes.

—No puede ser —se oyó a través de la puerta. La voz de Richard era ahora más baja, desesperada.

—¿Qué ocurre?

—Roselyn ha caído del caballo cuando venía hacia aquí —murmuró. Helen se acercó un poco más para oír lo que decía, ya que su voz ahora era apenas un susurro—. Si le pasara algo a ella o al bebé, no te lo perdonaré jamás.

La furia de sus palabras era palpable incluso a través de la puerta de madera maciza. Helen se estremeció ante el significado de esas palabras que poco a poco empezaba a asimilar.

—¿Ahora es mi culpa que esa mujer subiera a un caballo, en lugar de en un coche, como dejé previsto para ella? —inquirió con dureza—. No puedes culparme por su insensatez. Ni por la tuya tampoco, hermano. Helen no se merece lo que le estás haciendo.

—¡Al infierno con todos! —maldijo Richard—. Si les pierdo, jamás volverás a verme, Thomas —aseguró con voz amenazante—. Puedes quedarte con Helen si tanto te importa.

¿Un accidente? ¿Un bebé? ¿Quedarse con ella? Los pensamientos, confusos y alborotados, se agolparon en la mente de Helen, y sintió que se caería al suelo por la impresión. Su vida se escapaba entre sus dedos como un puñado de arena…

Oyó unos pasos apresurados y corrió para apartarse de la puerta. Nadie podía saber que ella estaba allí. No deseaba enfrentarse a Richard en ese momento, porque no estaba segura de poder soportar que la abandonara el día de su boda, aunque cuando oyó a alguien caminar con paso firme hacia la salida, y poco después cerrar con un fuerte golpe, supo que eso mismo había sucedido. La había dejado.

No sabía cómo había llegado hasta ese punto. Estaba derrotada después de un día agotador y las revelaciones que acababa de presenciar en primera persona. Oculta, tras una mesa y un gran jarrón con flores, se dejó caer en el suelo y sollozó con pesar y un profundo dolor en el corazón.

De repente, y sin saber de dónde había salido, vio una sombra cerniéndose sobre ella. Se le escapó un grito sin poder evitarlo.

—¿Lady Helen? —susurró Thomas, ignorando de forma deliberada, el nuevo tratamiento que debería darle como marquesa de Thorne—. ¿Se encuentra bien?

Helen se sintió ridícula allí tirada en el suelo como un ovillo de lana desbaratado y despreciado. Limpió las lágrimas de sus mejillas, dejando sus guantes estropeados sin remedio, pero eso le dio igual. Cuando se notó más sosegada, le miró. Parecía muy preocupado.

Thomas le tendió ambas manos y Helen se ayudó de ellas para incorporarse. Se alegró por la baja iluminación que había, de ese modo, no vería lo destrozada que se encontraba después de lo que acababa de oír. Sin embargo, era algo que Thomas no podría ignorar ni aunque se lo propusiera. Y este, temió que hubiera sido testigo de su conversación con Richard.

—Helen —susurró, olvidando las formalidades—, ¿puedes decirme qué haces aquí? —inquirió con voz dulce e inquieta.

Se obligó a respirar con normalidad, pero le faltaba aliento y fuerza para articular las palabras que deseaba pronunciar.

—Yo… vine para ver a…

No terminó la frase. Se dio cuenta de que sus manos habían quedado entrelazadas con las de Thomas y se sintió violenta. Las soltó y ambos dieron un paso hacia atrás para no incomodar al otro, pero siguieron mirándose a los ojos demasiado tiempo como para que eso fuera posible.

Ninguno dijo nada, Thomas estaba cada vez más seguro de que ella había oído la infortunada conversación con su hermano, y ahora Helen sabía con seguridad, que su cuñado era consciente de todo lo que pasaba tras la fachada de su reciente matrimonio.

Sin embargo, a ella no le pasó desapercibido el hecho de que él tratara de interponerse para que su marido terminara con su aventura, lo cual era tan encantador como perturbador al mismo tiempo. Le estaba costando procesarlo todo. Una parte de ella, sentía que debía estar agradecida a Thomas por intentar que su vida no estuviera teñida por la mentira y la traición más vil. No estaba segura de cómo actuar en adelante.

Le pareció que su mejor opción era ser sincera.

—Creo que debo agradecer que intercedieras por mí —pronunció con voz pausada y cierta dificultad.

Thomas se tensó de inmediato y Helen lo notó. Claro que sospechaba que no era por su culpa, sino por el escamoso y desagradable tema de conversación, pero no supo qué más decirle. Todo en ese momento era un tanto extraño.

—No me lo agradezcas —dijo con un tono de voz más brusco de lo que pretendía—, dudo que consiga arreglarlo, de modo que no soy de mucha ayuda.

—La que parece no aportar nada aquí soy yo —siseó con rabia. Se tapó la boca con ambas manos al comprender lo que había dicho. Dejarse llevar por un arrebato de cólera no era la solución, pero las palabras parecían salidas del fondo de su corazón.

Thomas alzó las manos que tenía cerradas con fuerza y las relajó antes de coger a Helen por los hombros con determinación, para hacer que le mirara a los ojos.

—No es culpa tuya lo que está pasando. A veces las personas hacen cosas horribles a pesar de que su conciencia les diga que está mal —explicó con voz tensa y cargada de sentimientos reprimidos—. Por eso intento arreglarlo, aunque no haya podido lograr nada hasta ahora.

Helen empezó a sentir una imprevista debilidad al oír sus palabras y rompió en llanto sin poder remediarlo. Su cuerpo se sacudió ligeramente y bajó la mirada avergonzada, no sin antes percatarse de que Thomas entrecerraba los ojos al mirarla. Trató de deshacerse de las manos que la sujetaban, no quería que la viera llorar como una niña, porque era justo así como se sentía: como una niña perdida.

Thomas no la soltó, pero ahora la sostenía con más suavidad.

—Lo siento, no deseo incomodarte —se obligó a decir con voz quebrada.

—No lo haces aunque… no me gusta verte sufrir —declaró Thomas.

La abrazó con fuerza para que pudiera desahogarse, y así permanecieron lo que a Helen le pareció una eternidad. Aunque se sentía avergonzada por sucumbir al llanto en los brazos de un hombre que no era su marido, no podía negar que se sentía protegida allí, lo que era aún más confuso para ella. Jamás había creído que su joven cuñado sintiera inclinación por su bienestar porque, aunque siempre vio cierto interés en su persona hacia ella, todo él era tan enigmático, con esa azulada mirada tan intensa y seria, que no podía evitar sentirse extraña en su presencia. Y aún, después de muchos años de amistad entre sus familias, no podía explicar el motivo de aquel sentimiento. Nunca la había tratado con condescendencia o desdén, siempre fue muy correcto, incluso cuando apenas era un niño. Unos años más tarde, se marchó para realizar sus estudios y había vuelto siendo más maduro; todo un hombre. Helen no podía creer que estuviera abrazada a él en medio de un pasillo.

Mucho después de que sus lágrimas se agotaran, seguía apoyada en él, como si fuera un salvavidas contra el maremoto de sus miedos con todo lo que estaba sucediendo a su alrededor. Agradecía su apoyo en silencio, ya que parecía que, arropada por sus fuertes brazos, todo estaba bien, a pesar de saber que no era así.

Y no le importaba lo más mínimo aprovechar el instante de tranquilidad que le proporcionaba antes de volver a la cruel realidad.

Sin embargo, ese momento llegó demasiado pronto cuando oyeron un carraspeo junto a ellos. Thomas se separó de Helen despacio y la observó sin decir una palabra; esta supuso que estaba evaluando su estado de ánimo y debió de concluir que estaba más tranquila, −y en realidad era así como se sentía−, aunque fuera por el momento.

La interrupción provenía de Arthur, el mayordomo, que permanecía a una distancia prudencial, y no mostraba signos de reprobación al verlos juntos y en una posición tan cariñosa. Al fin y al cabo, ahora eran familia, y la evidencia de que Helen había estado llorando, era motivo suficiente para que este hubiera tratado de consolarla.

—Señor, el marqués ha salido hacia los establos. Ha partido de inmediato hacia Londres aunque no ha dado motivos para su salida un tanto precipitada —explicó con formalidad.

Thomas era consciente de que su hermano se comportaba como un completo chiflado, al salir malhumorado en busca de su caballo, para ir a la ciudad a altas horas, y en su noche de bodas ni más ni menos, cuando debería estar con su esposa. Una vez más, agradeció a Arthur su temple al tratar con los intempestivos cambios de humor de su hermano; cuando algo le afectaba o le preocupaba, no tenía en cuenta las formas con nadie. Ni siquiera con su madre. Era, sencillamente, intratable. Si bien era cierto que no era muy frecuente verle así, sí que ocurría de vez en cuando.

—No se preocupe, ha tenido que salir por algo importante. No creo que tarde demasiado en volver —explicó Thomas sin saber si, en realidad, lo que acababa de decir era una mentira. Esperaba que no, y que Richard volviera pronto.

—¿Debo informar a su excelencia? —inquirió el mayordomo con cierta incomodidad.

—No —pidió alterado. Se aclaró la garganta, bajo la atenta mirada de Arthur y Helen, y continuó con un tono más sereno—. Yo hablaré con mi padre mañana. No es nada que él pueda arreglar a estas horas de la noche, de modo que es mejor no molestarle.

—Muy bien, señor —dijo antes de hacer de inclinar la cabeza para despedirse.

El mayordomo dio media vuelta, a pesar de no comprender a qué venía tanto misterio. Era evidente que no iba a pronunciar pregunta alguna. No era quién para inmiscuirse en los problemas de la familia, aunque sí le preocuparan.

Helen miró a Thomas, que siguió con los ojos a Arthur mientras se marchaba y los dejaba solos de nuevo. Su mirada azulada se posó en ella, se mesó los cabellos oscuros con ambas manos mientras pensaba qué decirle y suspiró de manera sonora antes de abrir la boca.

—Por favor, no te preocupes por mi hermano. Iré a hablar con él lo antes posible y trataré de hacerle entrar en razón. Procuraré que mis padres no intercedan —añadió con pesar—, porque en tal caso, Richard será aún más intransigente con todo este tema.

—Está bien —asintió con tristeza. ¿Qué otra cosa podía hacer? No tenía ninguna influencia sobre el hombre que ahora era su esposo… ¿Qué podría decirle? Ya ni siquiera sabía quién era ese hombre que la había cortejado todos esos años hasta la boda.

Thomas se ofreció para acompañarla hasta su habitación y Helen no se negó, como tal vez debería haber hecho. No estaría bien que alguien los viera paseando a solas por la casa, más aún cuando el servicio se enterara de que Richard había partido de inmediato tras la ceremonia. Sin embargo, ninguno prestó atención a nadie más mientras caminaban en silencio y a una distancia prudencial el uno del otro.

De no haber estado tan ensimismados con sus pensamientos, podrían haber sido testigos de que una de las doncellas les observaba desde la escalera del servicio. Vio cómo Thomas se despedía de Helen y la besaba en la mano para desaparecer por el pasillo hacia su propia habitación.

—Oh, Roselyn. Creo que al fin tenemos una solución para mejorar tu situación con el marqués —murmuró aquella joven para sí misma al cerrar la puerta con cuidado y marcharse a dormir.

Espero que os haya gustado mucho, y os animéis a comprarla aquí.

Un fuerte abrazo!

jueves, 16 de junio de 2016

Mi reseña sobre "Empotrada por amor" de Fran Cazorla

Tengo el placer de escribir esta reseña, por mucho motivos. El primero, que es una historia preciosa, muy bien escrita y súper romántica. Y segundo, que antes de la publicación me pidieron que escribiera el prólogo de esta maravillosa novela, por lo que fue una gran responsabilidad, y también un honor haber aportado mi granito de arena, y haber tenido la oportunidad de ser una de las primeras personas en poder disfrutarla. Y por ello os doy las gracias ;-)

Estoy convencida de que a todo el mundo le gustará. Fran tiene un estilo muy personal y directo. Es genial. Así que desde ya, os animo a que la compréis, no os decepcionará.

También quiero añadir, que siento mucho la demora para publicar la reseña, la tenía pendiente desde hace semanas. Espero que me perdonéissss  



SINOPSIS

¿Qué puede pasar cuando se cruzan las vidas de una ex psicóloga, pongamos que se llama Maripili, con la de un albañil, llamémosle Manolo?
Dos personas tan normales como tú y como yo, un hombre y una mujer que intentan rehacer sus vidas ayudándose de sus amistades, y que en un momento dado, se encontrarán y vivirán intensas emociones.
¿Te animas a conocer a esta pareja?
Una comedia romántica con un toque muy picante…”

Cuando vi la portada, me enamoró, totalmente. Es preciosa, fresca, divertida y picante. Como la propia historia. Simplemente perfecta.

La narrativa es fluida y ágil, cuando te pones a leer, no puedes parar. Te engancha; en todo momento quieres saber qué pasará a continuación. Se detiene el tiempo necesario en los detalles importantes, y no te cansa con largas descripciones, lo que facilita la lectura, y es de agradecer.

Los protagonistas son muy auténticos, es decir, como dice la sinopsis, pueden ser personas como cualquiera, y eso hace que sea muy fácil que te puedas identificar con ellos en algún que otro aspecto, con sus anécdotas y sus vivencias. Es muy fácil vivir la historia, por cómo Fran nos acerca a ella.

Me gustó mucho la evolución de la historia, cómo se van acercando, cómo surge la chispa, cómo luchan, cada uno a su modo, por superar los obstáculos. 
En mi opinión, no le falta de nada; no es una novela muy larga, pero tiene la dosis perfecta de romanticismo, pasión, giros y reveses hasta el final. 
Estoy segura de que la disfrutaréis. Es una lectura ideal para este caluroso verano, es refrescante y a la vez, ardiente.
Estos protagonistas, os harán vibrar, os acelerarán el corazón, y os enseñarán, que personas que tienen pocas cosas en común, pueden ser la pareja perfecta.
Felicidades, Fran.

Podéis adquirirla aquí.

martes, 14 de junio de 2016

SUPER SORTEO DE VERANO

Buenos días a tod@s!!

Espero que os animéis con este super sorteo, porque es tan sencillo como siempre, y esta vez podréis ganar un lote de libros en digital!!
Habrá dos ganadoras, que serán libres de escoger cualquier título de los que aparecen en el cartel, uno, dos, o todos ellos. Qué os parece? ;-)


Lo único que hay que hacer es escribir en esta entrada "Participo" y seguir mi página de Facebook aquí.

Espero que os apuntéis. Muchos besos y suerte!!

domingo, 12 de junio de 2016

Mi reseña sobre "Un daiquiri a la italiana" de Paula Rivers

Buenas tardes!
Espero que esté siendo un gran fin de semana, aparte del calor...
Y si no es así, pues os traigo un remedio que no fallará, mi recomendación de esta novela: "Un daiquiri a la italiana".
Paula tiene un don para escribir, así de claro. Cada historia que escribe está llena de sentimiento, una buena dosis de aventuras, toques de humor, y la perfecta ración de romanticismo y pasión. Todo esto combinado, resulta una mezcla embriagadora que te hará vibrar. Si además los protagonistas son polos opuestos, es sencillamente irresistible.

Coral es una famosa escritora italiana con una vida acomodada. Ha sufrido una terrible pérdida, y su inspiración también parece haberse agotado, por lo que decide hacer un viaje a Hawái, en busca de sus musas, y también de su pasado (con el que se topará de una forma que no se imagina).
Mike es un policía de Hawái al que le gusta su trabajo, que junto con el surf, su hermana, y sus amigos, son toda su vida.

El primer encuentro de Coral y Mike es un desastre en toda regla, lo que no hace más que empeorar cada vez que se encuentran, porque sus personalidades son como la noche y el día. No tienen absolutamente nada en común, salvo una mutua aversión por el otro.
Todos esos choques, al final prenderán una chispa que los llevará a una serie de aventuras inolvidables y muuuy calientes. Y con esto, el nuevo libro de Coral, empieza a tomar forma...

Pero claro, todo en la vida tiene un principio y un final... O eso parece.
Si os preguntáis qué pasará cuando Coral tenga que volver a Italia y deje atrás a Mike, si os preguntáis qué final ha decidido escribir para su libro, como alternativa a la triste realidad, tenéis que leer esta novela.
Podréis conocer a todos sus personajes, porque incluso los secundarios tienen un papel esencial en la historia, podréis conocer el paraíso en el que tiene lugar esta romántica aventura, y estoy segura de que la disfrutareis desde el principio al fin, tanto como todas las sorpresas que os esperan. Porque algunas veces, la realidad puede superar la ficción...

Solo me queda felicitar de nuevo a Paula, es una historia preciosa que nadie podrá olvidar.
Ya estamos esperando con ilusión tu nueva novela ;-)

Feliz lectura!!


Podéis adquirirla aquí:




martes, 7 de junio de 2016

YA A LA VENTA "Un daiquiri a la italiana" de Paula Rivers

Quiero felicitar de nuevo a mi queridísima Paula, la mejor compi de letras, y una escritora con muchísimo talento.
Has conseguido tu sueño, y estoy segura de que tendrás un éxito rotundo. No me cabe duda, porque te lo mereces, corazón.

Aquí os dejo la preciosa portada y los enlaces de compra. No dejeis de leerla, os encantará. Pronto subiré mi reseña. 
Besitos!







Que lo disfruteis!!!