martes, 6 de junio de 2017

Amor a fuego lento - Fragmento capítulo 4

Buenos días!
Si tenéis ganas de leer... espero que os guste este nuevo fragmento:




[...]

Llamaron a la puerta y se escuchó la voz de Paloma.

—¿Cómo va todo por ahí dentro? —inquirió con una pizca de inquietud e impaciencia que no pudo ocultar del todo.

Ashley puso los ojos en blanco y las tres se miraron de soslayo.

—Estoy lista. Salgo en un minuto —dijo en voz alta—. Y veremos cómo acaba todo esto —musitó en voz baja.

Sus amigas soltaron risitas ahogadas y revolotearon a su alrededor cuando se puso de pie.

—Estás genial. Pareces una auténtica profesional, seria pero juvenil al mismo tiempo —aseguró Erika con orgullo fraternal.

Jenna asentía con una mirada resplandeciente.

—Perfecta —declaró dando saltitos de alegría.

Abrazó a sus amigas con cariño y con cuidado de no arruinar su obra de arte, y se sintió con fuerzas para enfrentarse a lo que fuera. Ellas eran diferentes entre sí, aunque igual de alocadas y divertidas. Siempre conseguían animarla. Mientras Erika era puro fuego en cada aspecto de su vida, se comportaba como una auténtica come-hombres con el sexo opuesto; Jenna por el contrario tiraba a ser casi una romántica. Casi. Igual que podía encariñarse con rapidez, olvidaba con la misma facilidad. Tal vez por esa razón se entendían las tres tan bien; se conocían desde hacía ya muchos años, y no había secretos entre ellas, sino una amistad sincera y sin reservas. Eran inseparables.

—¿Vamos? —inquirió Ashley.

—Pues claro, nena. Juntas podemos con ella —bromeó Erika entre risas.

Se encontraron con Paloma y esta tuvo que hacer un gran esfuerzo para ocultar su frustración cuando vio a Ashley saliendo del vestuario.

—Bien, empecemos ya —animó con los dientes apretados. 

No parecía muy contenta, pero Ashley apreció la cortesía de que hablara en inglés para que Erika y Jenna participaran de algún modo en la conversación. Un punto a su favor.

Donovan apareció con un traje muy elegante de color azul marino y raya diplomática, zapatos negros y corbata de seda de un tono gris marengo que contrastaba muy bien con la camisa blanca que llevaba bajo la chaqueta. Estaba guapísimo. Todas le admiraron en silencio y él disimuló como pudo el regocijo que sentía en su interior.

—Grabaremos tu parte enseguida —anunció Paloma dirigiéndose a él— porque no queremos que eclipses a Ashley —bromeó con una sonrisa encantadora y coqueta—. Haremos unas fotos por separado y otras con los dos juntos, y así probaremos la iluminación y el mejor escenario posible para que aparezca de fondo en la cabecera principal. Probablemente luego los técnicos montarán algunos efectos visuales para que sea llamativa y comercial, pero por eso no os preocupéis. Iremos tomando archivos de las grabaciones diarias y será al final cuando los realizadores y editores lo examinen todo y lo puedan acabar.

—¿Podremos verlo antes de que el programa se emita? Quiero asegurarme de que van a sacar mi mejor perfil —bromeó Donovan con su mejor sonrisa seductora.

—Claro que sí, aunque tú no tengas sesión de “detrás de las cámaras”, podrás participar desde fuera en un segundo plano, ya que se hará en una habitación abierta que ya casi está preparada. Algunas veces usaremos también una sección que han habilitado en la parte principal de la casa, para variar un poco.

—¿Será una especie de confesionario? —preguntó Erika.

—Algo así. Cuando se emiten los realities, quedan intercaladas las imágenes en directo, y estas otras grabaciones posteriores. El espectador está al tanto de todo lo que ocurre, de todo lo que piensan los integrantes de una forma dinámica —explicó Paloma.

Su ayudante apareció para informarles de que el equipo estaba listo, y al fin llegó el momento de empezar.

Hicieron las primeras grabaciones en el exterior, con la casa tras ellos. Ashley tuvo que hacer algunas poses sola, y luego fue el turno de Donovan.

Ashley se preocupó de no aparecer tan natural tras las cámaras como él, ya que estaba acostumbrado a todo ese tinglado; sin embargo, debía hacer lo que le pedían, y se desenvolvió lo mejor que supo.

Cuando empezó a hacer viento, continuaron la sesión en el interior. La cocina principal se convirtió en el escenario para el resto de la mañana. Ashley estaba contenta por haberse salido con la suya con respecto a la ropa. Se había puesto otros dos conjuntos similares, y uno de ellos, con un delantal en tonos rojos y con una coqueta blusa que dejaba entrever el inicio de sus pechos.

Fue idea de Jenna, que al igual que ella, se había enamorado del color violeta como contraste, y de la forma en la que se entallaba a su delgado torso.

Al finalizar, Paloma se acercó a ella para evitar que las personas que había allí observando todo el proceso escucharan su conversación. Acabaron en la sala de maquillaje y vestuario. Donovan no dudó en acercarse a ellas cuando vio que ninguna parecía muy contenta con la otra.

—¿De qué habláis, chicas?

Ashley puso los brazos en jarras y suspiró con cansancio.

—No pienso ponerme esas chaquetas holgadas, ni un gorro enorme de cocinero. Me vería ridícula —explotó de pura frustración.

—Te verías muy profesional. Ahora solo pareces una amante de la moda que está posando. No pareces una maestra repostera —replicó Paloma sin dejar hablar a Donovan.

Este miraba a una y otra con evidente impotencia.

—A todo el mundo le gustó como hice las grabaciones —apuntó ella—. Y no tengo que parecer nada, porque soy repostera —recalcó con furia—, y mi imagen no va a cambiar eso —se defendió.

—No quiero que los espectadores solo se fijen en que eres joven y guapa. Ese no es el objetivo del programa —repitió por segunda vez.

Ashley empezaba a cansarse de ese estúpido lema tan suyo. No podía creer que pensara eso de verdad. Paloma se enfrentaba a ella porque no coincidían en el tema del vestuario, pero ahora se estaba pasando, según su opinión.

[...]







¡Felices lecturas!

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