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domingo, 7 de mayo de 2017

Mi reseña sobre "Nunca es tarde si la *bicha* es buena" de Paula Rivers


Lo nuevo de Paula Rivers, como ya sabréis, se trata de su novela antes autopublicada que tenía el título de "Amores, apuestas y otros enredos". 
Una nueva portada preciosa y picante, nuevas escenas, y muchas aventuras por descubrir es lo que nos depara este libro. Tengo que decir que he pasado muchos ratos geniales con él, como esperaba al tratarse de Paula, por supuesto.

Teresa es una mujer trabajadora, con muchos complejos y con poca tolerancia al alcohol (ya leeréis por qué lo digo). Su vida amorosa es un fiasco, pero claro, no es la única que no está del todo contenta con ese aspecto de su vida.
Kin es abogado, y trabaja en el mismo bufete que Teresa. 
Todo el mundo sabe que es un mujeriego incontrolable, pero a pesar de sus juergas y falta de responsabilidades, empieza a creer que la vida tiene que ser algo más que fiestas y mujeres.

Una apuesta, pondrá en marcha una serie de enredos que llevarán a esta pareja a vivir mil aventuras locas... Ella intentará mantenerle alejado de la tentación que supone el género femenino, y él, quiere ayudarla a ponerse a dieta y aprender a ligar...

Decir que son "diferentes" es un eufemismo, y es que son como la noche y el día. ¿Os imagináis una alianza más disparatada? 
Seguro que no, y no es para menos. Kin se guarda algunos secretos que lo removerán todo cuando se descubran; y Teresa hace lo posible por no verse envuelta en el tornado sexual que es él. El roce... ya se sabe, ¿no?

¿Creéis que lo conseguirá, podrá resistirse a la tentación o terminarán por poner distancia de por medio para evitarlo? En esta novela descubriréis todo eso y más, como unos giros en la trama que os sorprenderán a cada instante.

Está muy bien escrita, es divertidísima, original, y llena de momentos cargados de una pasión arrolladora.
No te la puedes perder.

Para ver el book tráiler, pinchad aquí.

Podeis adquirirla aquí:

sábado, 6 de mayo de 2017

Amor a fuego lento - A la venta y en promoción

¡FELIZ SÁBADO!

Ya está disponible mi nueva novela: una mezcla de romance contemporáneo, con una pizca de humor y una buena dosis de pasión y erotismo. Elaborada con mucha dedicación, mimo e ilusión para vosotr@s lector@s. 

Espero que os guste mucho, y que aprovechéis esta promoción de lanzamiento: estará a solo a 0,99€ desde hoy y hasta el domingo 14 de mayo.

También podéis conseguirla gratis con Kindle Unlimited.


Ashley Stevens es una repostera de gran prestigio en todo el mundo que está pasando por un mal momento laboral. Cuando le ofrecen hacer un Reality Show en Madrid, su primera reacción es negarse en redondo, pero acaba por aceptar que es una buena forma de escapar de todo lo que le está pasando en Miami.

Esas cuatro semanas serán como una pausa en su vida, y una oportunidad de hacer algo que le gusta: trabajar en la cocina.

Sin embargo, su pasado no quiere permanecer atrás y la golpeará con fuerza, tanto como lo harán sus sentimientos por uno de sus alumnos.

Gérard es diferente. Es chef en un pequeño restaurante de Madrid y tiene un carácter tímido, a diferencia de Ashley y los tipos con los que salía de vez en cuando.

Aunque se niegue a verlo, se da cuenta de que su interés por él es más que simple curiosidad, pero sabe que el curso solo durará un mes y que luego volverá a su vida sin mirar atrás. Al menos, si pudiera.

Convivir con alguien con quien empiezan a saltar chispas no es fácil, y menos si llegara a descubrirse.


Enlaces de compra:






jueves, 4 de mayo de 2017

Amor a fuego lento - Prólogo

¿Os apetece leer un poquito de mi nuevo libro?

Os anuncio que el día 6 de mayo estará disponible en amazon, así que, atentos ;-)




Ashley Stevens es una repostera de gran prestigio en todo el mundo que está pasando por un mal momento laboral. Cuando le ofrecen hacer un Reality Show en Madrid, su primera reacción es negarse en redondo, pero acaba por aceptar que es una buena forma de escapar de todo lo que le está pasando en Miami. 

Esas cuatro semanas serán como una pausa en su vida, y una oportunidad de hacer algo que le gusta: trabajar en la cocina. 

Sin embargo, su pasado no quiere permanecer atrás y la golpeará con fuerza, tanto como lo harán sus sentimientos por uno de sus alumnos. 

Gérard es diferente. Es chef en un pequeño restaurante de Madrid y tiene un carácter tímido, a diferencia de Ashley y los tipos con los que salía de vez en cuando. 

Aunque se niegue a verlo, se da cuenta de que su interés por él es más que simple curiosidad, pero sabe que el curso solo durará un mes y que luego volverá a su vida sin mirar atrás. Al menos, si pudiera.

Convivir con alguien con quien empiezan a saltar chispas no es fácil, y menos si llegara a descubrirse.



Prólogo



Era muy consciente de los cambios que llegarían cuando supo la noticia. Ashley Stevens era una persona muy previsora en todos los aspectos de su vida, pero en realidad, nadie la pudo haber preparado para todos los acontecimientos que revolverían su ordenado mundo de una manera tan contundente.

Trabajaba como repostera en un negocio familiar de Miami, Florida, y gracias a ello, alcanzó gran fama en todo el país y también fuera de él. Empezó como una sencilla camarera, fue escalando puestos poco a poco y con trabajo duro y, al final, los dueños del local lo renovaron por completo solo para crear un espacio para que ella pudiera desarrollar su gran potencial en la cocina. Todos habían salido ganando. Ashley pudo centrarse en lo que más adoraba en este mundo, y sus jefes ahora poseían un restaurante con pastelería incluida. 

Tenían clientes que iban solo a probar lo que ella preparaba, y eso les enorgullecía. Ashley incluso ganó varios premios como reconocimiento por su talento, claro que eso no condicionó su trabajo en adelante. Le gustaba lo que hacía y cada día intentaba superarse.

A pesar de que sus padres, Seth y Elena, le enseñaron todo lo que sabían, todo lo que amaban de la cocina, solo ella se había dedicado a ello de manera profesional. Había ido a cantidad de cursos durante su adolescencia, y al final acudió a uno de los institutos de cocina más importantes de Nueva York; pero muy a su pesar, lo único en lo que realmente era buena, era en la rama más dulce. Si bien pocas personas conocían uno de sus secretos mejores guardados, aunque lo llevaba bien, le había acarreado algún que otro inconveniente en las cocinas. 

Pero ni siquiera eso que guardaba en su interior con celo, le impidió lograr su única meta: ser una repostera profesional.

Tuvo la gran suerte de encontrar con rapidez un puesto de trabajo estupendo cerca de donde vivía apenas acabados sus estudios, y pudo ver cómo poco a poco el restaurante se convertía en uno de los lugares más emblemáticos del Estado. Se sentía muy orgullosa de haber contribuido a ello, aunque fuera en una pequeña medida, porque no era tan vanidosa como para atribuirse todo el mérito. Adoraba a sus jefes, la familia Kelley, quienes daban el nombre al negocio, aunque en todos esos años, sí hubo un inconveniente insalvable relacionado con ellos: su hija no había congeniado demasiado con Ashley. Cosa que no cambió con el paso de los años. 

Era la que se quedaría con el local cuando sus padres, Norah y Owen, se jubilaran, y en el mes de enero de 2017 llegó ese momento. Para Ashley fue muy duro. Les conocía desde que era pequeña, porque no vivían lejos de su casa, y eran casi como una segunda familia para ella. Y a pesar de sus diferencias con Leslie, la que sería su nueva jefa a partir de entonces, lo cierto era que quería continuar haciendo lo que más le gustaba.

No entendía esa enemistad y fría cortesía desde que se conocieron, porque ambas con sus veintiocho años, tenían algunas cosas en común. 

Cuando Ashley cumplió los veintiuno y empezó a trabajar en el Kelley’s Restaurant & Bar, Leslie ya era jefa de camareros. Llevaba el negocio en la sangre, decían sus padres. Eran profesionales entre ellas y les iba bien aunque no intimaran demasiado. A pesar de la cercanía, no habían ido al mismo colegio y, mientras Ashley estudiaba para ser chef, al menos al principio, Leslie se preparaba para llevar algún día, el negocio familiar. Era admirable la dedicación que mostraba; era respetuosa con todo el mundo y justa con sus peticiones y los repartos de tareas, pero por algún motivo, cuando Ashley fue ascendiendo hasta llegar a cocina, y pasado el tiempo sus padres abrieron la pastelería solo por ella, Leslie empezó a ser cada vez más fría en su trato. 

Nada volvió a ser igual en esos tres años posteriores.

Ashley también modificó el modo de dirigirse a ella. La trataba como siempre, pero no soportaba su frialdad y la poca delicadeza con la que le decía según qué cosas. Nunca la había considerado una amiga, porque en realidad eran compañeras de trabajo y poco más, pero esa misma correcta relación laboral se fue deteriorando hasta convertirse en una especie de guerra silenciosa. 

Por supuesto, Ashley jamás les dijo nada a sus jefes, porque no quería más problemas con Leslie; y esta se limitaba a dejar ver su lado más despreciable cuando no había nadie cerca. Parecía que tuviera doble personalidad. Incluso llegó a pensar que tal vez le gustaba Donovan Harper, el marido postizo con el que Ashley estuvo casada apenas seis meses para luego separarse. 

No llegó a preguntarle sobre ello, porque no quería entrometerse en sus cosas privadas, y tampoco que nadie supiera que ya no estaban oficialmente unidos, pero su comportamiento era muy extraño y le molestaba no saber a qué se debía. No tenían ni idea.

Es decir, al menos hasta ahora.

Después de la increíble fiesta de despedida por la jubilación de Norah y Owen, la cosa fue a peor. Ellos se habían marchado a Europa para viajar durante unos meses, y Leslie por fin tenía el cargo que tanto deseaba. Ashley había temido en silencio la llegada de ese día, y no se equivocó en cuanto a sus negras expectativas. Leslie no solo la menospreciaba en cada cosa que hacía, y ahora de manera abierta delante de otros empleados e incluso clientes, sino que había cambiado por su cuenta a varias de sus ayudantes por otras que eran, además de amigas suyas, unas auténticas incompetentes. 

Ella adoraba enseñar lo que sabía, y conseguir que otros amantes de la cocina se enamoraran también de la repostería, pero no lo disfrutaba cuando sus alumnas se negaban a obedecer unas simples y sencillas directrices. Era agotador, desesperante, y algo que empezaba a hacer mella en su autoestima. 

Muy a su pesar y contra todo lo que había deseado, a principios de febrero, colgó su uniforme y dijo adiós al mejor trabajo que había tenido jamás. 

Lo sentía por los clientes que disfrutaban de sus postres, por sus jefes que habían hecho tanto por ella, y por sí misma, porque eso solo fue el inicio de una pesadilla que no vio venir.

Leslie no parecía contenta con haberse librado de ella en el restaurante, y empezó a contar mentiras sobre su poca profesionalidad, su declive en el trabajo y su falta de compromiso con el negocio. 

Algunos de sus clientes habituales, así como otros reposteros, no parecían creerlo, pero otros se cebaron con ello y aprovecharon el momento para hacerse publicidad. 

La competencia era brutal, y Ashley lo sabía, pero nunca había imaginado que lamentaría su decisión de ayudar a Donovan a avanzar con su carrera televisiva y de paso, hacerse conocida mundialmente. Ahora era carne de cañón en las redes sociales y la televisión sensacionalista, y los mensajes de la gente la estaban poniendo de los nervios. Hacía lo imposible por ignorarlos, pero a veces era complicado.

Él sin embargo, se ganaba la vida delante de los focos, había trabajado durante años como modelo, actor, publicista y presentador en algunos programas. Cuando se conocieron en el restaurante, Donovan solo era un cliente intrigado por las críticas que Ashley recibía, y lo que empezó como una simple relación de empleado y cliente, se fue convirtiendo en amistad y más tarde, en un matrimonio por conveniencia. 

Donovan la había ayudado a progresar en su carrera, la animó a crear su propia página web para mostrar su talento a todo el mundo y gracias a ello alcanzó la fama que tenía en el país. Los premios de reconocimiento por su trabajo eran, en parte, gracias a él, a su apoyo y a su amistad. Y cuando le pidió que le hiciera un favor para que su carrera, que estaba estancada, se volviera a levantar, ella aceptó de inmediato. Muy pocas personas sabían que esa improvisada boda en Las Vegas fue solo un medio para un fin. La imagen de chico alocado de Donovan, mejoró al dejarse ver con su dulce “esposa”. Ella no era muy amante de actuar delante de nadie, pero no le importó hacerlo por él, ya que en realidad, su éxito también era gracias a sus consejos y su apoyo incondicional durante mucho tiempo. Había sido un intercambio de favores justo. Si bien Ashley no soportaba ser la comidilla de los cotilleos, tampoco se prestaba a ser portada de los programas de prensa rosa y el interés de su boda desapareció al poco tiempo, con lo cual, ambos lograron lo que deseaban.

Ashley estaba contenta con su acuerdo. No tenía muchas ganas de tener pareja formal, y el estar casada le dejaba cierta tranquilidad con los pesados de turno; y él había logrado lo que necesitaba en su vida laboral, que le tomaran en serio como alguien serio, y no el típico soltero con una vida llena de juergas y relaciones sin sentido. Ambos tenían sus vidas por separado, aunque intentaban mantener una fachada frente a los medios de comunicación más insistentes. Esa era la parte que menos le gustaba a ella, que los paparazzi les siguieran a todas partes, pero cuando la novedad inicial terminó, también acabó el acoso por parte de esa gente. 

El acuerdo pudo haber acarreado algunos problemas cuando un día, tras una gran fiesta en casa, acabaron acostados en la misma cama. Culparon al tequila, pero lo cierto era que la atracción estaba ahí. Era innegable. 

Sin sentimientos más profundos de por medio, Donovan, al menos por un tiempo, sintió miedo de que Ashley pudiera enamorarse, y a pesar de que la adoraba, no sentía más que atracción física por su falsa mujer. Claro que pronto supo que ella pensaba lo mismo con respecto a su relación. Podían acostarse tantas veces como quisieran y, mientras no confundieran los términos de ese acuerdo y ninguno se inmiscuyera en los asuntos del otro, todo iría bien. Más que bien, ya que los dos tenían la vida que deseaban.

Ashley era muy consciente de sus breves encuentros con chicas monas pero superficiales, así como de las breves relaciones que apenas superaban las dos semanas de duración, pero lo único que le preocupaba de todo eso, era que Donovan no encontrara a nadie que le mereciera de verdad. Las relaciones no eran lo suyo tampoco, y lo cierto era que en ningún momento le dijo nada al respecto, pero a veces pensaba que tal vez ese matrimonio de pega no era más que un escudo para no sentir nada por nadie que le importara de verdad, con el que quizás pudiera formar una familia en el futuro.

Ninguno de los dos se lo planteaba en ese punto de sus vidas, pero claro, su arreglo no iba a aportarles más que la mentira que mostraban al resto del mundo. Su matrimonio no fue más que un medio para un fin.

Se tenían el uno al otro y la amistad era suficiente por el momento pero, ¿lo sería para toda la vida?

Ashley se lo preguntaba algunas veces.


¡Espero que os haya gustado! 

Muy pronto más. Que tengáis un buen día.

domingo, 30 de abril de 2017

Amor a fuego lento

Tenía muchísimas ganas de presentaros mi nuevo libro. Una novela contemporánea muy original, con muchas risas, amor y pasión.

Espero que os guste la portada y sinopsis.


Este será el formato para tapa blanda, espero que os guste también la contraportada.



En breve os dejaré los enlaces de compra de amazon. Aún estoy retocando algunos detalles del libro y del formato, pero os mantendré informados.

¡Felices sueños!

lunes, 17 de abril de 2017

"Mis besos para ti" - Fragmento, capítulo 9

Si buscáis una lectura y no os decidís, aquí tenéis un nuevo fragmento para animaros con esta romántica historia. Espero que os guste :-)



[...]

Las recibieron los padres de Adrián. Estaban tomando café en el hotel, y cuando vieron llegar a Luna, se levantaron enseguida para encontrarse con ellas. Todos los nervios que pudiera tener Luna por hacer las presentaciones, se disiparon en ese instante. Manuel era un hombre extraordinario, y Lorena una mujer maravillosa, y no sabía por qué razón había estado tan ansiosa, claro que su abuela era su única familia y Adrián el primer novio formal con el que veía un futuro real, de modo que no quería que nada pudiera ir mal entre los más cercanos a los dos. Eso sí que podía llegar a ser un desastre si ocurriera.

Por suerte, todo iba estupendamente.

Adrián apareció a los pocos minutos. Había estado ultimando los detalles de la cena para poder ir a casa a arreglarse y después de hablar con ellos un rato, se marchó para así volver lo antes posible.

Manuel le entregó la llave de la habitación para Aurora, y Luna la llevó para dejar sus cosas y que pudiera relajarse un rato antes de la cena. Le pidió encarecidamente que no picara nada, pero ya la conocía, al poco rato se encontró con una bolsa de frutos secos sobre una de las mesas. Lo único que hizo fue lanzarle una risita irónica. A veces cambiaban los papeles y era Luna la que se convertía en su madre.

En cierto modo eso la divertía.

—¿Qué te parece la habitación, abuela?

Luna vio que la miraba con una cara extraña.

—Cariño, es un hotel de cinco estrellas, así que no deberías preguntarme algo así.

Las dos se rieron.

—Esto es precioso, y tu novio tiene suerte de trabajar aquí —añadió complacida.

—Sí, la tiene.

No pudo evitar pensar que ojalá el hotel estuviera en el centro de Granada y no tan lejos de ella. De esa manera podrían verse más a menudo, lo que, teniendo en cuenta los trabajos de ambos, serían unas pocas horas al día, pero era bastante más que ahora.

Se riñó a sí misma por pensar así. Tenía una excelente razón para seguir como estaban; y esa razón estaba sentada justo enfrente, su abuela. Él no podía dejar su trabajo ni ella el suyo, así que su relación tendría que seguir así un tiempo más. Tal vez podría convencer a su abuela de vivir en Almuñécar; podría intentar buscar trabajo junto con Tania y de esa manera tener cerca a sus todos sus seres queridos.

Un golpe en la puerta, interrumpió de forma brusca sus enrevesados pensamientos.

—Aurora, soy Belinda —saludó la madre de Tania desde fuera.

Luna abrió la puerta y se saludaron con efusividad.

—Pero qué pedazo de hotel —dijo cuando esta la invitó a pasar—. Esto es impresionante, Luna. Eres una joven con suerte.

—¿Suerte? —inquirió confusa.

Belinda dio dos besos a su abuela y se volvió hacia ella con la mirada brillante por la emoción apenas contenida.

—Claro mujer, si algún día te casas con Adrián, todo esto será también tuyo. Imagina trabajar cada día aquí… Es que es precioso —divagó sin perder detalle de la elegante y luminosa decoración de la habitación.

Sin duda el hotel era una obra de arte en sí. Imponente. Casi demasiado para ella en ocasiones, pero nunca había pensado que aquello pudiera pertenecerle de algún modo. Porque no era así.

Y si bien sabía que la intención de Belinda no era la de llamarla “mantenida”, cuando reflexionó sobre ello, casi le dieron arcadas. Ella no buscaba esa clase de vida, sino más bien al contrario. Desde que ocurrió todo aquello con Hugo, se dio cuenta de que lo mejor que podía hacer por sí misma, era saber depender solo de su valía y de su trabajo. Debía poder ser independiente.

—Esto es su legado, es de Adrián y de su familia, de nadie más.

—Desde luego, pero piensa que si en el futuro sois una familia, esto se convertirá en la herencia de tus hijos. Será parte de vuestro legado común —añadió con entusiasmo.

No había pensado en aquello como parte de su responsabilidad, ni como algo que algún día le pertenecería. Sin embargo, estaba claro que sus palabras encerraban algo de verdad.

De momento no quería pensar en ello porque otra idea, una mucho más oscura, cruzó por su mente y su humor cambió por completo.

Puede que existiera una persona que sí hubiera reparado en ese detalle, que deseara una vida de glamour y lujos, junto con el que ahora era su hombre. Yolanda.

¿Sería ese su objetivo?

No quería juzgar a nadie, y menos sin conocerla en realidad, pero le daba mala espina todo lo relacionado con ella. La amabilidad y la madurez no parecían ser valores en su persona.

—Bueno, es un poco pronto para eso. Con el tiempo se verá.

Belinda la observó con una sonrisita. Ahora que su hija se casaba, se la veía con ganas de hacer de celestina con ella también. Solo esperaba que durante la cena no mencionara el asunto. No quería que Adrián se viera presionado. Bastante tenía ya de eso con sus padres.

[...]


Espero que os haya gustado. Aquí os dejo el book tráiler.






Y por si os quedasteis con ganas de más... ya está disponible un relato cortito con una escena final e inédita en "Cuando el amor es de verdad".





¡Felices lecturas!

martes, 11 de abril de 2017

Ya a la venta lo nuevo de Paula Rivers

Es para mi un gran placer anunciaros que esta historia, que promete hacer las delicias de los lectores más exigentes, ya está a la venta!! Sí, habéis leído bien!!
La podéis encontrar en formato digital en todas las plataformas online. 
Yo ya estoy deseando echarle la vista encima, así que no tardaréis en conocer mi opinión. Hasta entonces, aquí tenéis todo lo que os puede interesar. Felices lecturas!! 




Teresa es una mujer que, a pesar de sus complejos y sus excesivas curvas, nunca se muerde la lengua. Incluso para criticar a Kin, uno de los abogados más sexys de la empresa en la que trabaja, cuya meta es dejar extasiadas a las mujeres con sus artes sexuales.

Una apuesta urdida por parte de sus amigos creará una peculiar alianza entre ellos; Teresa se tendrá que encargar de mantener a Kin alejado de las conquistas durante un tiempo, y él, a cambio, la ayudará a sacar partido de sí misma y a ligar con los hombres.

Después de una boda, una cita fallida con un coreano con un «pequeño defecto», una manifestación antitaurina, una borrachera y el paso de Teresa por el cuartel de la guardia civil, esa noche, la reina de la moralidad y el adicto a las barbies de plástico se verán obligados a compartir lecho.

¿Sucumbirá la comedida y pudorosa Teresa al famoso efecto «KIN»? ¿Será capaz él de dejar de ver a las mujeres como meros objetos cuando al fin una real de talla cuarenta y dos se le resista? Quizás y sólo quizás.

Una divertida novela con la que no pararás de reír y en la que asistirás al proceso de transformación de una mujer que había tirado la toalla en el amor en una fémina de bichas tomar.

Enlaces de compra: 

AMAZON: https://goo.gl/ehKH7q

WEB de PLANETA: https://goo.gl/VsNqzO

GOOGLE PLAY: https://goo.gl/9eq3zq 

CASA DEL LIBRO: https://goo.gl/6MaEoj

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NOLIM Store: https://goo.gl/OUklY5

NUBICO: https://goo.gl/PYNv0t

lunes, 3 de abril de 2017

"Mis besos para ti" - Fragmento, capítulo 8



[...]
Notaba cómo la furia y la rabia había teñido sus mejillas de rojo. Pero Luna no estaba enfadada con él, sino con esa odiosa mujer, y con ella misma por sentirse celosa.

¿Qué le pasaba?

Confiaba en Adrián, eso ella lo tenía claro, y su corazón también, pero el hecho de saber que alguien como su ex novia estaba tratando de meterse en su relación, lo detestaba, la enfermaba en realidad. Desde luego aquella horrible mujer había encontrado el mejor modo de acercarse a él, y estaba claro que para Adrián, fingir amistad no era la peor opción teniendo en cuenta que Yolanda estaba chiflada, pero que estuviera tan cerca también era un riesgo enorme.

Si Adrián cometía un error en algún momento, no sabía cómo reaccionaría.

—Por favor, dime algo —suplicó con la voz algo temblorosa—. Si crees que he hecho mal, lo puedo arreglar, ¿vale?

Por primera vez tuvo miedo de su reacción, de si cambiaría de parecer con respecto a él y ya no querría seguir con la relación. Nunca había tenido una novia formal, ni de ningún otro tipo para ser sinceros. Le aterraba, hasta lo más profundo de su ser, el hecho de haber cometido un error irreparable, algo que le pudiera estar haciendo daño a Luna.

En toda su vida, muy pocas veces se había parado a pensar en los sentimientos de las mujeres, eso sin contar con sus parientes, claro está, pensó.

Ahora sin embargo, se daba cuenta de que todo era distinto con Luna. Y en realidad se sentía bien con eso, a pesar de que en el pasado hubiera pensado de manera diferente sobre ello. Si tan solo siete meses antes le hubieran dicho que iba a estar cómodo con una relación monógama y con esa fuerte sensación de sincera lealtad, no se lo habría creído ni por asomo. El hecho de acabar con las juergas de locura y las noches de sexo sin compromiso, solo le había demostrado que se estaba convirtiendo en un hombre mejor. Luna le hacía ser un hombre mejor, y eso no lo hubiera logrado ninguna otra mujer, eso seguro.

Por esa razón se sentía aterrorizado; no quería decepcionarla.

Deseaba, más que ninguna otra cosa —aparte de ella misma, como era obvio—, poder demostrarle que ya no era el Donjuán que solía ser. Todo su mundo había cambiado para mejor cuando la conoció, y necesitaba que se diera cuenta, que lo viera, y no solo que lo oyera de sus labios.

—Yo… no sé por dónde empezar…

Adrián se encogió por dentro, y esperó con temor.

—Esto es abrumador —tragó saliva con fuerza e intentó evitar echarse a llorar desconsolada—. No me hace especialmente feliz que tengas que fingir amistad con alguien como ella —musitó.

—No sientas celos, cariño. Esa mujer está loca, y no creas que esto implicará que vayamos a salir juntos por ahí como coleguitas. Confía en mí. Solo quiero que se mantenga alejada de los dos, y que no haga ninguna tontería que pueda afectarnos, ni al hotel tampoco.

—Confío en ti —aseguró asintiendo con la cabeza.

Adrián saboreó sus palabras, sintiendo un delicioso escalofrío, y acarició con ternura sus mejillas. Acercó su cuerpo al suyo y lo apretó con suavidad.

—Por favor, no pienses que esto va a afectar a nuestra relación, porque no lo soportaría —dijo con voz quebrada—. Seguro que pronto se marchará y nos dejará en paz —añadió deseando con todas sus fuerzas que fuera verdad.

—Ojalá.

Se separó unos centímetros para encontrarse con su profunda mirada y tan solo con eso se relajó.

—Te quiero, Luna. Y quiero que sepas que no antepondría nada, y a nadie, antes que a ti.

Sus ojos se humedecieron y su corazón empezó a latir muy deprisa. Era todo cuanto necesitaba saber para poder soportar la amenaza de esa horrible tercera persona. No deseaba que pudieran perjudicarle de ninguna manera solo porque ellos estuvieran juntos, pero era tranquilizador saber que era su prioridad. Sabía que Adrián lo decía en serio, había una sinceridad y una determinación en su voz, que le hizo sentir segura de que todo iría bien.

Sintió una pequeña ola de inquietud al imaginar que tal vez estaba empezando a sentirse dependiente de él. Algo que sí podría ser malo, porque fue eso lo que causó que su anterior relación fuera tan mal sin que se diera cuenta. Solo cuando Hugo murió en el accidente, cuando su vida entera cambió, pudo verlo con claridad.

Claro que Adrián no tenía nada que ver con el pasado.

Él era su presente, su futuro; lo tenía muy claro, de modo que decidió evitar pensar en cosas que ya no estaban en su vida, ni lo estarían más, y se concentró en la persona más importante de su vida, la que tenía justo delante, la que la abrazaba con ternura y le decía lo que sentía por ella.

—Yo también te quiero. Pase lo que pase, estaré contigo, te lo prometo.

Una enorme sonrisa iluminó su rostro. Adrián sabía que podía contar con ella para cualquier cosa, y no solo porque sus palabras se lo indicaran. Era más sencillo que eso; su mirada no mentía. Igual que Luna confiaba en él, él confiaba en ella, con todo su ser.

—Gracias nena. Lo superaremos como un equipo.

—Eso suena muy bien, porque te aseguro que me pone un poco nerviosa todo esto —confesó con una pequeña sonrisa.

Una chispa brilló en los ojos de Adrián y este se incorporó.

—Bien, aunque no podamos hacer el amor esta noche, creo que puedo hacer algo para esos nervios —aseguró con una perversa sonrisa.

Luna se escandalizó al imaginarlo.

—No es nada pervertido, así que no te preocupes antes de tiempo —expuso al ver la cara de Luna.

—¿Y qué es lo que vas a hacer?

—Un masaje, claro —dijo muy satisfecho con su gran idea.

Luna soltó una risita tonta al darse cuenta de que su mente calenturienta había imaginado algo mucho más íntimo. Siempre le ocurría cuando se trataba de él.

—Date la vuelta, voy a empezar por la espalda —le pidió Adrián—. Pero no te quites la ropa… porque entonces estoy seguro de que no podría hacerlo. Ya me está costando no imaginarte desnuda —añadió con una sonrisa irónica.

—Ya somos dos —musitó Luna cuando ya estaba boca abajo en la cama. Escuchó una ronca risa tras ella.

Adrián empezó a acariciar con suavidad su cuello, y fue bajando sus manos hasta sus hombros hasta recorrer su columna vertebral. Apretó sus dedos con cuidado de no hacerle daño, sintiendo cómo Luna se relajaba poco a poco.

Le estaba costando no introducir sus manos bajo la parte superior de su pijama de invierno, pero no era lugar para ponerse demasiado cariñoso. No querría ser él quien causara daños emocionales o infartos a la abuela de Luna. Mejor mantener las manos donde estaban. Al menos por el momento.

Al cabo de un rato, notando que Luna estaba a punto de dormirse, se tumbó a su lado y después de darle un tierno beso en los labios, él también cayó en un sueño profundo. Sabía que descansaría mejor que en toda la semana, siempre lo hacía cuando ella estaba a su lado. 
[...]




Aquí os dejo el book tráiler, espero que os guste.







Y por si os quedasteis con ganas de más... ya está disponible un relato cortito con una escena final e inédita en "Cuando el amor es de verdad".





¡Felices lecturas!