lunes, 24 de febrero de 2014

Reseña de "Nunca olvides" por Vane




Nunca olvides tiene el encanto de las historias sencillas, esas que se alejan de tramas truculentas y regalan puntuales momentos dramáticos para ofrecer al lector una historia como la vida misma, que le ha podido suceder a cualquiera  plagada de personajes reconocibles.


Y es en este tipo de historias de apariencia simple donde las autoras demuestran su habilidad como narradoras, ya que, sin artificios que adornen el argumento consiguen enganchar al lector, Nunca olvides lo logra, capta la atención de quien se sumerge en sus páginas regalando una historia entretenida.

Sara, es una joven que parece tenerlo todo en la vida, y aparentemente así es, sus amigas la adoran, su familia también, su trabajo es envidiable, tiene un novio guapo y está preparando su inminente boda. Pero hay algo que no acaba de cuadrar, es como si después de algunos años la sombra de la inquietud planeara sobre su relación con Alex, él mantiene  una actitud distante, indiferente y algo egoísta con el tiempo que deberían compartir juntos, siendo el trabajo la excusa para no estar tanto en casa. La intuición de Sara le dice que algo no va bien, pero el cariño, el amor y quizá la falsa sensación de seguridad que da la fuerza de la costumbre le impiden hacer caso a su instinto. Hasta que un día la realidad llama a su puerta en forma de traición, aunque la vida da segundas oportunidades y la felicidad pronto volverá a Sara.

Nunca olvides tiene aires harlequineros, es consciente de su levedad y  no es una mala novela, pero es demasiado previsible. Los personajes se identifican con el género que tratan de forma estereotipada: la guapa protagonista, el novio guapo que no la trata como debería, el fiel amigo, que además está cañón y que acabará con ella, la amiga de toda la vida que la apoya incondicionalmente etc. No hay giros inesperados, no hay sorpresas, todo es excesivamente correcto.

El hecho de que Sara y Jorge tarden en besarse o en acostarse es una mera formalidad, todo se ve venir. Las cosas pasan cuando tienen que pasar, no hay malvados realmente malvados, y aunque la protagonista se tiene que enfrentar a una situación desagradable que hiere sus sentimientos, el hecho en sí no es tan trágico como aparenta.  Repito, eso no hace de esta una mala novela, pero sí una novela  que puede pasar desapercibida entre cientos de historias de naturaleza similar. Por otro lado, se agradece su corte clásico, los momentos dulces entre los protagonistas, que se potencie una relación consolidada en la amistad y la confianza, donde se va paso a paso sin prisa pero sin pausa, algo curiosamente atípico ahora que la romántica se funde con la erótica y el exceso de lo tórrido está a la orden del día.

Nunca olvides ofrece además una narración ágil y bien estructurada, es un libro ideal para aquellas lectoras que deseen descansar de la erótica y sumergirse en una historia como las de antes, sencilla, directa, con personajes cercanos y amables.


Una novela para pasar un rato agradable.


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